lunes, 9 de junio de 2014

Despertar


Momentos extraños, momentos de antaño, momentos lustres y de decadencia, una peculiaridad innata de un rostro indeleble, la razón propia de lo que es y lo que será, tan imprevisible es la plenitud misma cuando se moja una piedra, pero tan tangible cuando es tocada por la erosión.

Un simple extrañar es la pauta diaria, el tan dichoso pan de cada día, tan complicado y sencillo a la vez, acotaciones de situaciones perplejas a la par de una aptitud escasa.

Ojos cafés, labios quebrados, nariz con la punta redonda que el setenta por ciento del tiempo estaba roja, ese mentón prominente, cabello quebrado y lunar en la mejilla, es todo lo que veo, todo lo que recuerdo, todo lo que añoro.

Solo deja su rastro al sentir sus labios, su piel y aspirar ese aroma tóxico, utopía desecha al despertar continuo en la realidad misma de lo que es y lo que fue.

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